Un día con Mini-mahue
El fular ha sido una de las herramientas que mas me han apoyado en mi labor como mamá y ama de hogar. Dentro de casa puedo tener a mi bebe a mi lado, sintiéndolo seguro y cerca de mi jugando, cantando o preparándose para dormir mientras llevo a cabo la mayoría de las tareas domesticas que me demandan.
La relación con mi bebe es especial, podemos salir a dar largos paseos. Últimamente hemos descubierto que le encanta tocar todas las cosas que se encuentran a su alrededor, acercarse a los árboles pues solo necesita sacar su pequeña mano del fular para poder conocer el mundo entero. Para él fue difícil la primera vez que lo intento como todas las cosas nuevas es normal que le cause temor, pero pienso que lo ayudo el sentir que mamá estaba cerca que ella misma era quien le ayudaba a alcanzar aquella cosa rara su primera reacción fue sencillamente una sonrisa, ahora es muy fácil poder diferenciar la textura de una hoja o del tronco, girar un poco su cabeza y ver tantos pájaros que vuelan cerca de nosotros gracias al fular que nos seguirá apoyando para las grandes aventuras que nos esperan mi bebe tiene ahora 9 meses, es el amor de mi vida y adoro la idea poder tenerlo cerca de mí el mayor tiempo posible. No pienso en que mi hijo se “embracile” como muchas personas lo dicen, estoy convencida de que el fular es la manera de brindarle a mi bebe la seguridad y el amor que necesita, habrá tiempo de sobra para que el disfrute cada una de sus etapas y estoy convencida de que lo hará muy cerca de mí.
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